
Detrás de cada niño/a que llega a un entrenamiento hay una familia que organiza horarios,compra material,acompaña a partidos,escucha alegrias y frustraciones y dedica una parte importante de su tiempo al deporte.
Por eso,cuando hablamos de formación en fútbol base,los padres también forman parte del proceso.
Ahora bien,acompañar no significa entrenar desde la grada.Apoyar no significa exigir constatemente.Y querer que nuestro hijo mejore no significa convertir cada entrenamiento o partido en un examen.
Una revisión sistemática publicada en 2024 analizó 29 estudios,con 9185 jóvenes deportistas y 2191 padres/madres.Las formas de representacion parental que mostraban mejores resultados fueron aquellas caracterizadas por apoyo a la autonomia del niño/a,relaciones positivas,implicación moderada y un clima centrado en el esfuerzo y el aprendizaje.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38259527/
Acompañar sin apropiarse de su fútbol
El fútbol pertenece principalmente al niño/a.
El entrenador tiene su función,el club tiene la suya y la familia tiene otra diferente pero igualmente importante.
Un padre puede ayudar muchísimo simplemente preguntando,escuchando,
trasladando al niño/a al entrenamiento,respetando sus tiempos y mostrando interés por aquello que está viviendo.
El problema es cuando el adulto empieza a vivir el fútbol a través del niño.
Empiezan a aparecer instrucciones constantes,analisis después de cada partido,comparaciones con compañeros,exigencias relacionadas con minutos o posiciones e incluso preocupación excesiva por resultados que para el niño deberian formar parte simplemente del aprendizaje.
La investigación indica precisamente que una participación parental moderada y de apoyo suele relacionarse con mejores consecuencias motivacionales,mientras que los estilos excesivamente controladores y centrados en expectativas pueden perjudicar autonomia,disfrute y moticación.
Apoyo y presión no es lo mismo
Podemos estar muy implicados y no ejercer presión.Y también podemos creer que estamos ayudando cuando el niño/a lo está viviendo de una forma completamente diferente.
En un estudio con 723 jóvenes deportistas de fútbol,baloncesto ,balonmano y voleibol,el apoyo parental se relacionó con mayor disfrute del deporte y menor desmotivación.
Por el contrario,los jugadores que percibían mayor presión de sus padres presentaban menor disfrute y mayor desmotivacion.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23717366/
Otro trabajo con deportistas de 10 a 16 años encontró que la presión parental predecía negativamente la satisfacción de necesidades psicológicas básicas relacionadas con la motivación deportiva.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26039062/
Esto nos deja una diferencia fundamental:
Apoyo:«Disfrúta,inténtalo y aprende.»
Presión:»Hoy tienes que marcar», «Demuestra que eres el mejor», «No puedes jugar así».
La intención del adulto puede ser motivar en ambos casos,pero el mensaje que recibe el niño puede ser completamente diferente.
El padre/madre no deberia convertirse en un segundo entrenador/a
Este probablemente sea uno de los puntos más importantes.
El jugador/a termina un entrenamiento después de escuchar la indicaciones de su entrenador.Si al subir al coche recibe otras instrucciones distintas,puede empezar a encontrarse entre dos discursos.Lo mismo puede ocurrir durante un partido.
El entrenador/a dice que pase
El padre/madre dice que tire…
El entrenador dice mantener la posición
El padre/madre gritan que suba…
Hay estudios cualitativos donde jóvenes deportistas expresan precisamente esa dificultad:recibir información diferente de padres/madres y entrenadores puede generar confusión,mientras que escuchar y comprender las necesidades del deportista se percibe como una forma de apoyo más positiva.
Comentario ADG
Desde la grada se anima,desde el banquillo se entrena.
Eso no significa que padres/madres no pedan hablar de fútbol con sus hijos/as.Por supuesto que pueden.Pero existe una diferencia entre conversar y corregir permanentemente.
¿Que quieren los niños de sus padres en los partidos?
Un estudio especialmente interesante que no preguntó a adultos ni entrenadores,sino directamente a niños/as entre 7 y 14 años coo querian que se comportasen sus padres/madres en los ventos deportivos.
De sus respuestas aparecieron tres perfiles muy claros:
El padre que apoya,el padre que actua como entrenador exigente y el aficionado descontrolado.
El primero anima.
El segundo corrige constantemente.
El tercero grita,protesta,critica árbitros,rivales o decisiones.
Cuidado con lo que ocurre después del partido
Probablemente uno de los momentos más delicados sea el viaje de vuelta a casa.
El partido acaba,el niño está todavía procesando emociones y comienza el interrogatorio
¿Por que no tiraste?
¿Como puedes fallar eso?
¿Por que te cambió?
Hoy no estabas concentrado
Fulano juega por que su padre…es un paquete…
No siempre necesitamos analizar inmediatamente lo ocurrido.
Algunos jóvenes deportistas han descrito como especialmente valioso que sus padres escuchen y traten de comprender lo que necesitan,mientras que hablar constatemente del deporte o proporcionar demasiada información puede terminar provocando rechazo a esas conversaciones.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles
A veces la mejor pregunta puede ser «¿te lo pasaste bien?»
Elogiar no significa decir que todo está perfecto
Crear un entorno positivo no significa engañar al niño.Podemos reconocer esfuerzo,comportamiento y aprendizaje sin convertir cada acción en un aplauso.
Podemos felicitar:
«Hoy trabajaste muchísimo»
«Me gustó como ayudaste a tu compañero»
«Fallaste pero volviste a intentarlo»
«Te vi disfrutar»
Estamos reforzando cosas que el niños si puede controlar.
El resultado no debería decidir el ambiente en casa.
El niño tiene que saber que seguimos siendo los mismos padres ganando 5-0 que perdiendo 0-5.
Cuando el estado emocional del adulto cámbia demasiado según el resultado,el niño puede empezar a interpretar que ganar produce aprobación y perder decepción.
Eso favorece un entorno centrado excesivamente en el resultado.
Las investigaciones sobre clima motivacional en deporte juvenil muestra mejores resultados psicológicos cuando adultos y entrenadores crean ambientes orientados a aprendizaje,esfuerzo y mejora,frente aquellos excesivamente centrados en comparación y rendimiento.Un metaanálisis reciente que reunió 177 estúdios encontró asociaciones especialmente favorables para los climas de apoyo a la autonomía y orientación a la tarea.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12823993/
Esto no significa que ganar da igual.
Ganar importa porque estamos compitiendo,pero no puede ser lo único que importe.
Nunca comparar niños
«Fulano corre más»
«Tu compañero marca más goles»
«Fíjate como controla aquel»
Una frase que me gusta muchodecir a los niños/as es que es importante que se fijen en las virtudes de los demás compañeros.
Un ejemplo práctico podría ser en ir al choque.Hay niños/as que por miedo o timidez son incapaces ,en cámbio otros van con todo y sin miedo.Ante esta situación si decimos:
«Es que fulano va y tu tienes miedo»
«Mira como va al choque y tu no lo haces»
El niño/a ante la comparación podría sentirse ridiculizado.
En cámbio frases como:
«Es que fulano va,tu puedes ir igual,solo inténtalo»
«Mira como va al choque,si tu lo intentas seguro que lo conseguirás»
Estamos animando al jugador/ra a intentar algo que por si no consigue ejecutar.
Cada niño lleva un ritmo diferente de crecimiento,maduración,aprendizaje y confianza.
Ayudarles a ser autónomos
Conforme crecen debemos permitir que determinadas responsabilidades sean suyas.
Preparar progresivamente la mochila,recordar las botas,llevar su botella,preguntar al entrenador cuando no entiende algo,solucionar pequeños conflictos o aprender a pedir disculpas.
No necesitamos resolver inmediatamente cada dificultad.
La revisión sistemática sobre padres y motivación deportiva identifica precisamente el apoyo a la autonomia como una de las estrategias parentales más favorables.Se trata de proporcionar estructura y seguridad sin controlar continuamente las decisiones del joven deportista.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38259527/
De Biberón a Alevín
El papel de los padres también debe evolucionar con la edad.
En Biberones,lo más importante será proporcionar seguridad,acompañar y conseguir que el fútbol se relacione con diversión y experiencias positivas.
En Prebenjamín,podemos empezar a enseñar respeto,responsabilidad,tolerancia al error y autonomía en pequeñas cosas.
En Benjamines,aumenta la competición y pueden aparecer comparaciones y mayor conciencia del resultado.Aquí el adulto tiene que controlar especialmente la presión.
En Alevines,cuando los niños empiezan a comprender mucho más el rendimiento,posición dentro del equipo y diferencias de nivel,necesitaremos escuchar más y dirigir menos.
Pero hay algo que no cambia en ninguna categoria:
El niño necesita saber que nuestro apoyo no depende de cuanto juegue,cuantos goles marque o cuantos partidos gane.
Comentario ADG
Los padres no tienen que ser entrenadores,representantes ni analistas.Tienen una función mucho más importante:
Ser padres.
Acompañar cuando sale bien y cuando sale mal.
Enseñar respeto con el ejemplo constante.
Ayudar sin invadir.
Escuchar antes de corregir.
Y recordar que detrás del dorsal sigue habiendo un niño.
El mejor padre deportivo es el que consigue que gane o pierda,su hijo/a quiera volver mañana.